• Sebastián A. Ríos

Dos medallas de oro para los aceites de Rosell Boher


Olivares del Lodge premiado en Cuyoliva 2019

Los olivos y las vides forman parte de lo más distintivo del paisaje mendocino. Son numerosas las fincas que alternan espaldares de vid con olivares, y de ahí que sea cada vez más común que las bodegas dedicadas principalmente a la producción de vino comiencen a elaborar bajo su propia marca aceite de oliva. Es el caso de Rosell Boher, que en su finca de Alto Agrelo, donde funciona su lodge, produce su línea Olivares del Lodge.


Ahora la noticia es que dos de sus variedades acaban de obtener medallas de oro en el concurso internacional Cuyoliva 2019. Se trata de la variedad Frantoio y de un blend de variedades, ambos producidos en forma artesanal y mediante cosecha manual. Cosecha que luego se procesa por método de centrifugado durante las primeras 24 horas, para evitar fermentaciones que deterioren su calidad.


Uno de los aceites premiados

Tanto la molienda y el centrifugado se realizan en el Lodge, gracias a la posibilidad de trasladar la maquinaria de última tecnología de CIAMO Oilmakers. En el caso del Frantoio, que obtuvo 91 puntos, se trata de aceite típico estilo italiano de la Toscana: ligero, picante y con final amargo. En nariz se percibe banana, pasto recién cortado, melón y cáscara de nuez. Posee un amargor medio, fresco y con agradable textura al paladar.


El Blend, que obtuvo 93 puntos en Cuyoliva, es ideal para carnes, pescados asados a la parrilla y carnes de caza, quesos fuertes bien estacionados, ensaladas con rúcula y salsas intensas. Esto se debe a que las tres variedades que lo componen aportan mucho frutado, mientras que en el picor se equilibran desde el Arauco (alto), pasando por la Manzanilla (medio), hasta la Arbequina (bajo). No se ustedes, pero a mi ya me dio hambre…

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